Claves para escoger el mejor sofá

Claves para escoger el mejor sofá

Elegir un sofá no es una cuestión menor. Son artículos que pueden llegar a costar mucho y presentar grandes diferencias de precio entre ellos. En los sofás, que son la carta de presentación de un salón, pasamos muchas horas descansando, viendo la tele, jugando a la videoconsola, charlando, picoteando... Por eso es preciso escoger un buen sofá, tanto por la comodidad que se hace necesaria como por motivos estéticos. Otros factores importantes que deben ser tenidos en cuenta es la clase de sofá que queramos (normal, tipo cama o chaise longue), el color, el tamaño, el material (tela o piel), si queremos que sea para una buena temporada o para unos pocos meses, la presencia de mascotas en casa, la luz y el calor que haya en la sala...

Material del sofá

El material supone una diferencia significativa. Aunque la estructura sea idéntica, un sofá de piel gana claramente a uno de tela por comodidad, duración y estética, entre otros motivos. Los sofás de piel son más sencillos de limpiar, de combinar con los otros muebles, más modernos y más elegantes. Como contrapartida, hay que mimarlos mucho más para que no se estropee su exterior con el paso del tiempo (a los más quisquillosos les puede molestar también el sonido de la piel al moverse en contacto con un cuerpo). Más info en Consumer.

Además, tienen otra desventaja en el procesado de la temperatura: en verano dan mucho calor (y si te quitas la ropa en ellos, se te quedará la piel pegada al sofá por el sudor) y en invierno se quedan fríos. Los sofás de tela, que pueden resultar más difíciles de limpiar, menos atractivos a la vista y más pasados de moda, sorprenden por su resistencia y por lo bien que gestionan las temperaturas, permitiendo no absorber tanto frío en invierno y la transpiración en verano, haciendo así que no se note tanto el calor.

Tamaño del sofá

Otro aspecto fundamental, quizá el mayor de todos, es de qué tamaño será el sofá. Lo escogeremos en función del espacio que tengamos en casa, y si este es escaso descartaremos los rinconeros o de muchas plazas, los chaise longes más grandes... Para las casas pequeñas o medianas es una buena idea un sofá relax con punto cero. Esta novedad nos da la posibilidad de deslizarlo hacia delante sin que el respaldo se ponga para atrás.

Además del lugar hay que pensar quién lo usará: cuánta gente, su grado de corpulencia, si son niños, que desgastan más los muebles, etcétera...

Tipo de sofá

Decidido el tamaño ya podemos ir a mirar un modelo concreto. Tenemos muchas variades: sofás chaise longe, chester (popularizados recientemente por Risto Mejide), ergónomicos, en L, modulares, normales... Para quienes tengan problemas de espalda, lo mejor será uno ergónomico. Si buscas un estilo clásico, puedes mirar modelos de sofás vintage, mientras que si buscas algo actual debes irte a los sofás modernos. Los que dispongan de poco espacio o les gusten los cambios, mejor uno modular, que puedan ir colocando y recolocando a su gusto. Y si tienes espacio abundante y muchos invitados, el rinconero es la opción ideal.

Las personas solas aficionadas a estirarse tendrán un paraíso en los sofás chaise longue, sobre todo si son reclinables; aunque, si va a ser algo de uso puntual e individual, igual interesa más comprar un sillón que un sofá. Por supuesto el sofá deberá ser cómodo por encima de tener un diseño a la última, sobre todo si tenemos problemas médicos. Que tenga una espuma ni muy blanda ni muy dura en los asientos y que podamos sentarnos en ellos con firmeza, la cadera tan alta como las rodillas y los pies que toquen el suelo, sin que nos deslicemos o hundamos.

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